La noche envolvió a la luna
con manto de terciopelo
y huyó con ella en los brazos
rescatándola del sueño.
La noche escondió a la luna
y se la llevó muy lejos;
aquí se quedan llorando
los grillos su desconsuelo.
Arrinconada en el hueco
de unos brazos que se fueron,
mi pena amanece sola
contra un muro de silencio.
martes, 20 de mayo de 2008
jueves, 15 de mayo de 2008
Lejos de mi
Lejos de mi, trazo itinerarios sobre una tierra extraña.
Lejos de mi, los labios que pronunciaron las sílabas de un nombre
y un destino.
Lejos de mi, camino arañando las paredes grises de tu silencio,
soltando al aire el aliento de las palabras que ya no serán dichas
Lejos de mi, ahuyento los besos que se trepan a mi boca
y despliego el mapa donde dibujó el ayer un montón de promesas
incumplidas.
Lejos de mi, desde la tarde última, voy arreando sombras por las piedras.
Mientras tanto, todos los te quiero se me desbarrancan por el abismo
infinito de tu ausencia.
Lejos de mi, los labios que pronunciaron las sílabas de un nombre
y un destino.
Lejos de mi, camino arañando las paredes grises de tu silencio,
soltando al aire el aliento de las palabras que ya no serán dichas
Lejos de mi, ahuyento los besos que se trepan a mi boca
y despliego el mapa donde dibujó el ayer un montón de promesas
incumplidas.
Lejos de mi, desde la tarde última, voy arreando sombras por las piedras.
Mientras tanto, todos los te quiero se me desbarrancan por el abismo
infinito de tu ausencia.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Ventana

A veces pasaron siglos en un día, otras,
el tiempo se detuvo,
se suspendieron, expectantes, las horas
y el ritmo de la vida dio una vuelta en el aire,
un salto mortal, sin red y sin aliento.
Por ella vi alejarse los destellos candentes
del último verano,
miré al invierno desnudar el árbol y al camino
traerte de regreso.
Detrás de su cristal vi inclinarse la noche
transida de estrellas y tan azul, tan azul...
Vi también soles atravesando mi tiempo de partir
y regresar cuando la vida trepaba a lo más alto
y yo volaba con aquellas alas prestadas a mi urgencia.
Por aquí pasaron amaneceres y cadencias
en las que acuné la marcha y el camino.
Por aquí se cerraron a la luz y se abrieron al silencio
las palabras al borde del abismo.
Sola
Sola,
con dos orillas de lágrimas
que vienen a cobrarle peaje a mi tránsito
por esta ciudad que ya no puede reconocerme.
Sola,
como un puerto que nunca pueblan los que llegan,
donde no sobreviven las alondras
y se incendian los puentes.
Me dieron esta página y una lengua imperfecta,
un silencio, una cadencia, un charco de cristal
por donde pasa el cielo que se interna en mis dedos
y me toca los siglos en los huesos.
con dos orillas de lágrimas
que vienen a cobrarle peaje a mi tránsito
por esta ciudad que ya no puede reconocerme.
Sola,
como un puerto que nunca pueblan los que llegan,
donde no sobreviven las alondras
y se incendian los puentes.
Me dieron esta página y una lengua imperfecta,
un silencio, una cadencia, un charco de cristal
por donde pasa el cielo que se interna en mis dedos
y me toca los siglos en los huesos.
lunes, 17 de marzo de 2008
A otro patio
Los alados jazmines del verano se fueron
a florecer a otro patio.
Ahora tengo otro nombre,
ahora vos no me llamás por ninguno.
Aquí reina un silencio sin perfume
que apagó todos los candiles a su paso.
El horizonte se ha puesto de pie
y amenaza con dejarse alcanzar.
La lluvia cae lejos y moja otras voces,
otro idioma, otros sueños.
En algún vértice comenzaron a derrumbarse
las estrellas que sembraron los dioses de la risa
y la esperanza.
Enmudecieron las manos y los ojos se cierran;
en la que fue mi casa cae un telón de ruinas.
a florecer a otro patio.
Ahora tengo otro nombre,
ahora vos no me llamás por ninguno.
Aquí reina un silencio sin perfume
que apagó todos los candiles a su paso.
El horizonte se ha puesto de pie
y amenaza con dejarse alcanzar.
La lluvia cae lejos y moja otras voces,
otro idioma, otros sueños.
En algún vértice comenzaron a derrumbarse
las estrellas que sembraron los dioses de la risa
y la esperanza.
Enmudecieron las manos y los ojos se cierran;
en la que fue mi casa cae un telón de ruinas.
No hay rosas en el aire
No hay rosas en el aire.
Es lunes en toda la superficie de esta soledad.
La memoria dibuja su pasado,
ruedo por la endeble esperanza,
me afirmo sobre mi castillo de naipes y canto
en silencio la canción que me dejó el viento en la ventana.
Es lunes en toda la superficie de esta soledad.
La memoria dibuja su pasado,
ruedo por la endeble esperanza,
me afirmo sobre mi castillo de naipes y canto
en silencio la canción que me dejó el viento en la ventana.
Sólo el amor
El desierto se ahueca y se ahonda,
las palabras se persignan,
le dan la espalda a la cruz donde
agoniza la inocencia del mundo.
Sólo el amor,
como un destello fugáz,
se aferra al último leño del naufragio.
Sólo el amor acuna los fragmentos
que la marea arrojará sobre una playa.
las palabras se persignan,
le dan la espalda a la cruz donde
agoniza la inocencia del mundo.
Sólo el amor,
como un destello fugáz,
se aferra al último leño del naufragio.
Sólo el amor acuna los fragmentos
que la marea arrojará sobre una playa.
domingo, 28 de octubre de 2007
Oración
Un viento frágil de primavera
agita espuma en las copas de los árboles.
Emerge el despertar de la aurora encandilada,
la luz hiere los ojos que se resisten a mirar el día,
luego parpadea la vida que demanda y se aferra
a los sueños de la vigilia.
Día tras día te espero en el milagro, ´
día tras día buscando las palabras para alcanzar
la lejana región donde las súplicas
alcanzan la misericordia y la compasión
por nuestra humana pena.
Y siempre ese silencio, esa presencia intangible
que nos reclama fe para ser escuchados. Pero
la fe se resiente con tanto dolor. Se resqubraja
y por esas fisuras juega su mejor carta la derrota.
agita espuma en las copas de los árboles.
Emerge el despertar de la aurora encandilada,
la luz hiere los ojos que se resisten a mirar el día,
luego parpadea la vida que demanda y se aferra
a los sueños de la vigilia.
Día tras día te espero en el milagro, ´
día tras día buscando las palabras para alcanzar
la lejana región donde las súplicas
alcanzan la misericordia y la compasión
por nuestra humana pena.
Y siempre ese silencio, esa presencia intangible
que nos reclama fe para ser escuchados. Pero
la fe se resiente con tanto dolor. Se resqubraja
y por esas fisuras juega su mejor carta la derrota.
lunes, 6 de agosto de 2007
Las palabras
Mis palabras huyeron hacia otra orilla. Quizás necesitaban una voz que ya no encuentro y, aburridas de esperar, emigraron sin despedirse. Las palabras ahora son de otros.
Dice Rosa Montero en "La loca de la casa":
"Las palabras son como peces abisales que sólo te enseñan un destello de escamas entre las aguas negras. Si se desenganchan del anzuelo, lo más probable es que no puedas volverlas a pescar. Son mañosas las palabras, y rebeldes, y huidizas. No les gusta ser domesticadas. Domar una palabra (convertirla en un tópico) es acabar con ella."
"El ruido de la propia vida siempre entorpece. Por eso hay que alejarse."
Dice Rosa Montero en "La loca de la casa":
"Las palabras son como peces abisales que sólo te enseñan un destello de escamas entre las aguas negras. Si se desenganchan del anzuelo, lo más probable es que no puedas volverlas a pescar. Son mañosas las palabras, y rebeldes, y huidizas. No les gusta ser domesticadas. Domar una palabra (convertirla en un tópico) es acabar con ella."
"El ruido de la propia vida siempre entorpece. Por eso hay que alejarse."
viernes, 15 de junio de 2007
Luna de río

Lejos habrá otro río donde la algarabía
rompe lunas de hielo y devora las trizas.
Lejos, donde no llegan los latidos que mi ansiedad apura,
dormirás con mis sueños mientras cae la lluvia
y la noche será rotunda, plena,
tendrá estrellas colgadas y cientos de luciérnagas.
Sobre la tierra áspera las sombras acarrean
puñados de murmullos que pasan y se alejan.
De pronto me parece que tus pasos
pero sólo son pasos que alucina la arena.
Sé bien que no vendrás y sin embargo
algo que se parece a la esperanza me sostiene
expectante en esta orilla.
En la palma del agua mi nave sin sosiego
pone proa hacia el vértice de la noche profunda,
sale a buscar palabras para alcanzar la altura de tu vuelo,
va sin vela y sin brújula, cruje en celo.
Algún destello habrá para orientar el rumbo:
un rayo, una señal de otros exploradores del silencio.
Habrá una épica en la memoria del viento
y una cadencia que el tiempo no olvidó.
Cuento con eso.
miércoles, 30 de mayo de 2007
HAIKU
El haiku se compone de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, sin rima. Suele contener una palabra clave denominada kigo que indica la estación del año a la que se refiere.
Tradicionalmente el haiku, así como otras composiciones poéticas, buscaba describir los fenómenos naturales, el cambio de las estaciones, o la vida cotidiana de la gente.
Tradicionalmente el haiku, así como otras composiciones poéticas, buscaba describir los fenómenos naturales, el cambio de las estaciones, o la vida cotidiana de la gente.
Con el fin de acompañar el haiku, muchos poetas realizan una pintura, generalmente sin demasiada perfección. Matsuo Basho fue el primer poeta en adoptar esta forma del haiku que hoy domina en las grandes esferas de este género.
El haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento
Aquí dejo algunos haikus que mi imprudencia occidental se atrevió a trazar en alguna tarde de arroz.
Haiku
por Beatriz Mir
I
Ya no me mira.
Un silencio estancado
cuelga la tarde.
II
Canta distante;
no es esta la lluvia.
Vuelvo al principio.
III
Esta mañana
un aire de jazmines
abrió en tus ojos.
IV
Si no es tu voz,
¿con qué otro acento
dirá la esperanza?
V
Estos rumores
que hieren la ausencia
vuelan sin rumbo.
VI
Espejo loco,
tergiversa lo que ves,
copia el olvido.
VII
En el silencio
urden mis pesadillas;
libros me acechan.
VIII
La biblioteca
crece como la hiedra
que cubre el muro.
IX
Misterio y piedra
alzan su laberinto.
Suenan mis pasos.
X
Algunas veces
oigo entre la penumbra
voces de letras.
XI
Tristeza suave
que se lleva el domingo
sobre los hombros
XII
Silbido haragán,
manos en los bolsillos
remonta vuelo
XIII
El cielo rojo,
el agua anochecida,
nadie en la calle
XIV
En el cuaderno,
la soledad alerta
escribe versos
XV
La mesa sucia
del viejo bar abierto
es su escondite
XVI
No confía en
las musas polvorientas;
se hunde en el vino
XVII
Conmueve el aire
el rasguido del papel,
rompe la tarde.
I
Ya no me mira.
Un silencio estancado
cuelga la tarde.
II
Canta distante;
no es esta la lluvia.
Vuelvo al principio.
III
Esta mañana
un aire de jazmines
abrió en tus ojos.
IV
Si no es tu voz,
¿con qué otro acento
dirá la esperanza?
V
Estos rumores
que hieren la ausencia
vuelan sin rumbo.
VI
Espejo loco,
tergiversa lo que ves,
copia el olvido.
VII
En el silencio
urden mis pesadillas;
libros me acechan.
VIII
La biblioteca
crece como la hiedra
que cubre el muro.
IX
Misterio y piedra
alzan su laberinto.
Suenan mis pasos.
X
Algunas veces
oigo entre la penumbra
voces de letras.
XI
Tristeza suave
que se lleva el domingo
sobre los hombros
XII
Silbido haragán,
manos en los bolsillos
remonta vuelo
XIII
El cielo rojo,
el agua anochecida,
nadie en la calle
XIV
En el cuaderno,
la soledad alerta
escribe versos
XV
La mesa sucia
del viejo bar abierto
es su escondite
XVI
No confía en
las musas polvorientas;
se hunde en el vino
XVII
Conmueve el aire
el rasguido del papel,
rompe la tarde.
viernes, 18 de mayo de 2007
Árbol rojo
En la fuente de la tarde hay un árbol rojo
que se estanca oscuro sobre el agua.
En el árbol rojo de la tarde habitan los duendes del otoño
y la filosofía de las mariposas
escrita con trazos de nervadura inclinada sobre la breve
iniciación del vuelo.
En el espejo de la tarde hay una fuente y un árbol rojo
que respiran el cielo y lo dibujan.
Mientras tanto,
los inefables dedos de una sombra,
urden, silenciosos, la trama de causas y efectos
sobre el lento rubor del horizonte.
Allí, relumbran en el aire las monedas
con que los dioses jugaron a cara o cruz
nuestro destino.
Una lluvia llegó y está cayendo
sobre los últimos destellos.
Los pasos eligen la distancia,
las alas siempre escogerán el vuelo y
sólo este anhelo se queda sin nombre,
sólo este océano que se queda sin playa.
Hay un enorme agujero en el corazón de la eternidad.
Allí siempre te espero.
que se estanca oscuro sobre el agua.
En el árbol rojo de la tarde habitan los duendes del otoño
y la filosofía de las mariposas
escrita con trazos de nervadura inclinada sobre la breve
iniciación del vuelo.
En el espejo de la tarde hay una fuente y un árbol rojo
que respiran el cielo y lo dibujan.
Mientras tanto,
los inefables dedos de una sombra,
urden, silenciosos, la trama de causas y efectos
sobre el lento rubor del horizonte.
Allí, relumbran en el aire las monedas
con que los dioses jugaron a cara o cruz
nuestro destino.
Una lluvia llegó y está cayendo
sobre los últimos destellos.
Los pasos eligen la distancia,
las alas siempre escogerán el vuelo y
sólo este anhelo se queda sin nombre,
sólo este océano que se queda sin playa.
Hay un enorme agujero en el corazón de la eternidad.
Allí siempre te espero.
lunes, 23 de abril de 2007
Lunes otra vez
Lunes otra vez
cambia la sintaxis del vuelo
y los pasos
se calcinan en la urgencia
que nos arrea.
cambia la sintaxis del vuelo
y los pasos
se calcinan en la urgencia
que nos arrea.
domingo, 22 de abril de 2007
Una rosa sola
Una rosa solitaria incrustada en la noche
celebra su última gloria y abre
la enorme puerta que la pierde.
Es una rosa sola contra el cielo,
se está bebiendo todo el fulgor de las estrellas.
Ella no sabe del grito que la nombra,
el nombre no responde
al hondo secreto de su silencio.
celebra su última gloria y abre
la enorme puerta que la pierde.
Es una rosa sola contra el cielo,
se está bebiendo todo el fulgor de las estrellas.
Ella no sabe del grito que la nombra,
el nombre no responde
al hondo secreto de su silencio.
viernes, 20 de abril de 2007
El Silencio
Beatriz Mir
Quizá porque el universo es un silencio desgarrante que se hace eco en su corazón, el hombre vive como en un tránsito que nunca llega a comprender del todo, en una búsqueda desesperada que lo empuja a abrir todas las puertas, a atravesar todos los umbrales. Al cabo no encuentra nada, excepto ese otro enorme e intransferible misterio ante el cual su espíritu se ahueca para albergarlo, convirtiéndose en el seno gestatorio en el que crece y se nutre lo sagrado.
Arte es lo que los ojos, los oídos, las manos y la voz del hombre hacen con esa sacralidad que nos pone frente al silencio más impenetrable, inexpresable y sobrecogedor: el silencio de Dios.
Ese silencio de la desolación ante lo indecible, lo inexpresable, deambula por la escritura, se entrelaza con las letras como las ramas de un árbol tendidas hacia el cielo en busca de la luz, clamando por la voz que no encuentra su sonido. La imposibilidad de significar el misterio origina la necesidad de Dios y su búsqueda por caminos que bordean ese enorme agujero, la última puerta y la primera, el origen y el destino y la persistencia de la ausencia de palabras para nombrarlo.
Borges y El Dante se encaminan hacia un sótano o hacia el fondo de la tierra. Van a buscar un punto en el universo que es el universo, un acontecer total y sin secuencias: la batalla de Lepanto y la fibra óptica, Moisés y la decodificación del mapa genético, la primera partícula viviente y el satélite captando y enviando información. Todo, absolutamente todo, las acciones y las cosas, el verbo y el sustantivo, la palabra y el silencio. Allí Beatriz aguarda. Buscan una puerta, es la puerta de la piedra y la piedra les dice que no entrarán, que Wislawa ya lo ha intentado, que sólo pueden visitar su superficie, toda vuelta hacia ellos. Borges y Dante no la escuchan, de la mano de Beatriz y con la complicidad de Wislawa, acceden al atajo que los conduce al interior y, al hacerlo, dejan entreabierta una ínfima fisura para que nosotros, azorados y atónitos, nos asomemos a la eternidad.
Quizá porque el universo es un silencio desgarrante que se hace eco en su corazón, el hombre vive como en un tránsito que nunca llega a comprender del todo, en una búsqueda desesperada que lo empuja a abrir todas las puertas, a atravesar todos los umbrales. Al cabo no encuentra nada, excepto ese otro enorme e intransferible misterio ante el cual su espíritu se ahueca para albergarlo, convirtiéndose en el seno gestatorio en el que crece y se nutre lo sagrado.
Arte es lo que los ojos, los oídos, las manos y la voz del hombre hacen con esa sacralidad que nos pone frente al silencio más impenetrable, inexpresable y sobrecogedor: el silencio de Dios.
Ese silencio de la desolación ante lo indecible, lo inexpresable, deambula por la escritura, se entrelaza con las letras como las ramas de un árbol tendidas hacia el cielo en busca de la luz, clamando por la voz que no encuentra su sonido. La imposibilidad de significar el misterio origina la necesidad de Dios y su búsqueda por caminos que bordean ese enorme agujero, la última puerta y la primera, el origen y el destino y la persistencia de la ausencia de palabras para nombrarlo.
Borges y El Dante se encaminan hacia un sótano o hacia el fondo de la tierra. Van a buscar un punto en el universo que es el universo, un acontecer total y sin secuencias: la batalla de Lepanto y la fibra óptica, Moisés y la decodificación del mapa genético, la primera partícula viviente y el satélite captando y enviando información. Todo, absolutamente todo, las acciones y las cosas, el verbo y el sustantivo, la palabra y el silencio. Allí Beatriz aguarda. Buscan una puerta, es la puerta de la piedra y la piedra les dice que no entrarán, que Wislawa ya lo ha intentado, que sólo pueden visitar su superficie, toda vuelta hacia ellos. Borges y Dante no la escuchan, de la mano de Beatriz y con la complicidad de Wislawa, acceden al atajo que los conduce al interior y, al hacerlo, dejan entreabierta una ínfima fisura para que nosotros, azorados y atónitos, nos asomemos a la eternidad.
Por qué "La Rosa Blindada"
Entre tantas emociones, olvidé mencionar la razón del nombre de este blog: "La Rosa Blindada" es un homenaje a ese gran poeta que fue Raúl González Tuñón y a su libro homónimo. Así se llama también el grupo literario al que pertenezco desde hace seis años; con él me reúno todos los martes para celebrar nuestro Taller Literario. Estas reuniones ya son parte de nuestras vidas, a ellas llevamos lo que escribimos y lo que somos; de ellas nos llevamos la maravillosa experiencia de la lectura compartida, de la creación y de la amistad.
Nosotros, humildemente, pretendemos andar este camino, sin pretensiones de colocarnos sobre ningún sitio que no esté al servicio de la belleza que se revela cada día para todo aquél que tenga ojos para mirarla y espíritu para soñarla. Como no claudicamos en este intento y trabajamos todos los días para que esto sea posible, creemos que podemos ser merecedores del nombre.
Nosotros, humildemente, pretendemos andar este camino, sin pretensiones de colocarnos sobre ningún sitio que no esté al servicio de la belleza que se revela cada día para todo aquél que tenga ojos para mirarla y espíritu para soñarla. Como no claudicamos en este intento y trabajamos todos los días para que esto sea posible, creemos que podemos ser merecedores del nombre.
"Inesperada como una flor fuera de estación, la poesía aparece"
DONDE ESCARCHA LA NOCHE
Donde escarcha la noche los amores que no bebe,
donde se estrellan las tersas caricias que el tiempo retacea,
donde empalidece el fulgor con que la inocencia crea el mundo
a su imagen y semejanza,
donde despliega la tarde el pañuelo claroscuro.
En esta enorme y desolada planicie desierta
yo escribo,
trazo signos sobre una hoja de papel para quemar,
converso con la indiferencia sorda
y le muestro palomas al ciego del banco vacío.
En esta tierra inhóspita ya todo se marchita,
sólo crecen el miedo y las desdichas. Aquí,
el corazón cansado y sediento se echa a llorar su propia muerte,
pero esta mano escribe y sigue escribiendo.
Escribe las lunas que asombran la noche,
escribe las horas donde naufraga la memoria y el relato.
Esta mano escribe,
escribe palabras como quien enciende un fósforo
con la esperanza de iluminar la eternidad.
Esta mano escribe los sonidos de los colores
y los tonos con que la vida suena y se calla en mis oídos,
escribe mientras el viento pasa y se le vuelan todas las palabras.
Escribe y sigue escribiendo
donde escarcha la noche los amores que no bebe.
BEATRIZ MIR
08/11/06
Donde escarcha la noche los amores que no bebe,
donde se estrellan las tersas caricias que el tiempo retacea,
donde empalidece el fulgor con que la inocencia crea el mundo
a su imagen y semejanza,
donde despliega la tarde el pañuelo claroscuro.
En esta enorme y desolada planicie desierta
yo escribo,
trazo signos sobre una hoja de papel para quemar,
converso con la indiferencia sorda
y le muestro palomas al ciego del banco vacío.
En esta tierra inhóspita ya todo se marchita,
sólo crecen el miedo y las desdichas. Aquí,
el corazón cansado y sediento se echa a llorar su propia muerte,
pero esta mano escribe y sigue escribiendo.
Escribe las lunas que asombran la noche,
escribe las horas donde naufraga la memoria y el relato.
Esta mano escribe,
escribe palabras como quien enciende un fósforo
con la esperanza de iluminar la eternidad.
Esta mano escribe los sonidos de los colores
y los tonos con que la vida suena y se calla en mis oídos,
escribe mientras el viento pasa y se le vuelan todas las palabras.
Escribe y sigue escribiendo
donde escarcha la noche los amores que no bebe.
BEATRIZ MIR
08/11/06
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
