Donde escarcha la noche los amores que no bebe,
donde se estrellan las tersas caricias que el tiempo retacea,
donde empalidece el fulgor con que la inocencia crea el mundo
a su imagen y semejanza,
donde despliega la tarde el pañuelo claroscuro.
En esta enorme y desolada planicie desierta
yo escribo,
trazo signos sobre una hoja de papel para quemar,
converso con la indiferencia sorda
y le muestro palomas al ciego del banco vacío.
En esta tierra inhóspita ya todo se marchita,
sólo crecen el miedo y las desdichas. Aquí,
el corazón cansado y sediento se echa a llorar su propia muerte,
pero esta mano escribe y sigue escribiendo.
Escribe las lunas que asombran la noche,
escribe las horas donde naufraga la memoria y el relato.
Esta mano escribe,
escribe palabras como quien enciende un fósforo
con la esperanza de iluminar la eternidad.
Esta mano escribe los sonidos de los colores
y los tonos con que la vida suena y se calla en mis oídos,
escribe mientras el viento pasa y se le vuelan todas las palabras.
Escribe y sigue escribiendo
donde escarcha la noche los amores que no bebe.
BEATRIZ MIR
08/11/06

No hay comentarios:
Publicar un comentario